BABY

 MY LOVED SPY

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 Brigitte Baby Montfort

 

Historial resumido de la bella y audaz periodista

Brigitte Montfort. ciudadana estadounidense,

de origen francés, lo que se explica en una

antigua y bella historia de amor y de guerra

 que se desarrolla paulatinamente durante

la larguísima serie, y además en un

volumen extra –escrito en la actualidad–

en el que explico toda la historia de la madre

de Brigitte, la intrépida Giselle Montfort,

 joven heroína del maquis francés durante

la Segunda Guerra Mundial.

(Ver toda la explicación sobre dicho 

volumen extra al final de esta 

presentación de mi personaje.)

 

Comencé a escribir las aventuras de Baby para Editora Monterrey, de Rio de Janeiro, en 1965, y dejé de hacerlo en 1992, a sugerencia mía, si bien después de atender la petición del editor de que la colección llegase hasta el número 500 para redondearla y cerrarla, como así se hizo. La serie ha estado publicándose en Brasil durante casi 30 años de modo continuado y con diversos formatos en la exclusiva colección ZZ7, que ha obtenido en ese país un éxito sin precedentes. Todavía hoy recibo mails de admiradores de Lou Carrigan y “fans” incondicionales de Brigitte.

Hoy día podemos considerar que Baby es un personaje clásico dentro de la literatura popular de aventuras, como lo es El Coyote en novelas o el Capitán Trueno en comics, y sólo falta que un editor se decida a lanzar la serie completa y bien organizada para afianzarla en ese sentido.

Como ya he señalado, la colección alcanzó el número 500, cifra tan alta de relatos referidos a un solo personaje y realizados por un solo autor de modo ininterrumpido, que he solicitado la investigación oportuna con la esperanza de haber batido un récord y que éste sea homologado en la Guía Guinness. En estos momentos estoy pendiente de papeleo documental.

La extensión de cada aventura corriente de Baby es de 200.000 espacios (publicadas inicialmente en volúmenes sencillos de los llamados “bolsilibros”, 128 páginas de formato 15 x 11), aunque hay bastantes aventuras extra (34) cuya extensión es de 400.000 espacios, que al principio se publicaban en dos volúmenes de 128 páginas. En la serie ZZ7 Roja de Brasil se publicaban las novelas inéditas, que tiempo después eran reeditadas en la serie ZZ7 Azul, ambas en el pequeño formato indicado.  

Se han hecho también ediciones especiales de estas aventuras en la serie titulada ZZ7 Verde, integrada por magníficos volúmenes (21 x 15) conteniendo cada uno de ellos tres novelas sencillas (o una sencilla y una doble) que ya habían aparecido en las dos series antes mencionadas.

En España la serie la han publicado parcialmente las editoriales Rollán, Bruguera y Petronio, esta última en volúmenes incluidos en mi colección de temas policíacos y terroríficos titulada OBRAS DE LOU CARRIGAN.

Actualmente, y con vistas a una colección en proyecto que titulo ESPIONAGE STORY, he hecho una selección de las mejores novelas de Brigitte y las he reunido en una serie de 92 volúmenes (21 x 15) cada uno de los cuales contiene 4 aventuras sencillas, o una doble y dos sencillas, es decir, que cada volumen tiene una extensión de unos 800.000 espacios.

 

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Brigitte va agradando más y más a medida que se la va conociendo en sus progresos como espía, con aventuras cada vez más importantes y de mayor trascendencia (con mucha frecuencia he utilizado acontecimientos de la realidad mundial para tramar los argumentos, por lo que la serie va reflejando sucesos de la política, las guerras, el espionaje, el terrorismo, etcétera, es decir, desde 1965 va reflejando y comentando la historia global de nuestros días), y, sobre todo, Brigitte va adquiriendo carisma como ser esencialmente humano cuya vida es una búsqueda de amor (con entregas generosas, vehementes y apasionadas, consecuentes con su carácter) que culmina en lo personal cuando en una de sus más interesantes aventuras (Operación Estrellas) aparece en su intensa vida el hombre idóneo, el sin par espía Número Uno, del que se enamorará para siempre y junto al cual vivirá extraordinarias aventuras de espionaje y amor.

Deseo hacer constar de modo especial que las aventuras de Brigitte NO SON en ningún momento pornográficas, aunque sí, en ocasiones, van matizadas de un cierto erotismo que en mi espía resulta simpático y encantador.

Las aventuras son estrictamente de espionaje en serio, hecha la necesaria aclaración de que por increíble que resulte la acción y el desenlace de la aventura, es argumentalmente inevitable que la protagonista, claro está, salga siempre como fantástica vencedora de terribles peligros exóticos y emocionantes. (Como consecuencia del alto interés y profundidad que ofrecen muchos de los argumentos de las aventuras de Brigitte, la prensa brasileña ha llegado a la conclusión de que Lou Carrigan es un intelectual introducido en la C.I.A. y contratado expresamente por la Editora Monterrey para escribir la serie ZZ7.)

 

Esta colección de novelas estuvo muy cerca

de ser contratada para una serie de telefilmes

en Estados Unidos, pero diversas vicisitudes

que serían muy largas y peregrinas

de explicar aquí hicieron detenerse el proyecto.

 

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*     **     *

 

Educada en la universidad neoyorquina de Columbia, Brigitte pronto se dedicó al periodismo profesional en su vertiente política y humanística, no tardando en alcanzar importantes éxitos que la llevaron hasta conseguir el Premio Pulitzer. Su capacidad y su talento la conducen rápidamente a la cúspide del periodismo internacional. Todavía muy joven, ocupa el cargo de jefe de la Sección Internacional del poderoso diario neoyorquino Morning News, y se instala definitivamente en un lujoso apartamento en el piso veintisiete del Crystal Building de la Quinta Avenida, frente a Central Park. En Nueva York lleva una vida interesante y activa en alto grado, sin descuidar su labor de índole social ni su preocupación por estar siempre en evolución, moral y mentalmente, buscando la máxima perfección en todo. Integrada en la jet society, recibe numerosas invitaciones a toda clase de recepciones de alto nivel, donde se la tiene en muy alta estima por sus muchas y elevadas cualidades.

Considerando su ámbito social, profesional y económico, todo parece indicar que la señorita Montfort es una criatura exquisita que lleva una vida despreocupada, cómoda, feliz, y aparentemente egoísta. Pero…

Pero Brigitte Montfort es también una fabulosa espía secretísima que suele trabajar para la C.I.A., con el nombre clave de Baby (en el fichero especial de la C.I.A. consta como: Agente N.Y. 7117, apta para todos los servicios, experta en Artes Marciales, en el uso de diferentes armas y vehículos, y conocedora de varios idiomas, entre ellos el francés, el alemán, el italiano, el ruso, el español, el brasileño…), a las órdenes directas de Charles Alan Pitzer, jefe del Sector New York del espionaje y contraespionaje norteamericano. En ocasiones es el propio Mr. Cavanagh, jefe absoluto del Grupo Mundial de Acción de la C.I.A., quien convoca a Brigitte en su despacho de la sede Central de la C.I.A. en Langley e imparte directamente sus órdenes e instrucciones a la dúctil y eficacísima espía, utilizándola siempre como baza decisiva para el triunfo en las más arriesgadas jugadas del espionaje mundial.

Todos los espías del mundo han oído hablar de la agente Baby, pero sólo unas pocas personas conocen su identidad privada y saben que, más que trabajar para la C.I.A., lo que ella hace, tanto en sus misiones oficiales como privadas, es utilizar los grandes recursos del espionaje yanqui en provecho y beneficio de la Humanidad, sin distinciones de razas, religiones, sistemas políticos o países. Durante su larga trayectoria de espía, Baby se ha creado terribles enemigos, pero especialmente muy buenos amigos en todas las partes del mundo: desde simples vagabundos aventureros o modestos agentes secretos de quinta categoría, a reyes y presidentes que pondrían todos los recursos de su país a su disposición en cuanto ella así lo solicitara.

Además de Frank Minello, su eterno admirador y queridísimo amigo, jefe de la Sección Deportiva del Morning News, y de Miky Grogan, director de este periódico, Brigitte va a trabar amistad, a lo largo de su agitadísima vida de espía, con personajes fabulosos, tales como el viejo maestro de Artes Marciales, Takeo Inomura; el espía británico John Pearson, alias <Fantasma>; <Monsieur Nez>, narigudo y simpático personaje que es uno de los más importantes jefes del espionaje y contraespionaje francés; <Alexandria>, el más fabuloso espía alemán de todos los tiempos; Nathan, presidente del pequeño pero influyente país caribeño San Nataniel (y astuto jefe de los insólitos servicios secretos de este país); Sandor III, rey de Ausvania; el Primer Ministro de Cayo Granada… Muchos, muchísimos amigos.

Pero, sobre todo, la vida va a cruzar en la trayectoria de Brigitte a Número Uno, el gran agente especial de la C.I.A. (pero ahora independiente, tras haber sido traicionado brutalmente por la propia C.I.A., por la que había arriesgado la vida en muchas ocasiones) que tras el brutal desengaño profesional trabaja por su cuenta y vive solo en su hermosa mansión llamada Villa Tartaruga, en la isla de Malta. Brigitte amará a Número Uno por encima de todo y de todos, y con él vivirá emocionantísimas e intensas aventuras.

En cuanto a los enemigos de Baby, tienen que limitarse a ofrecer fantásticas recompensas por la cabeza de “esa maldita mujer” que tantos diabólicos e inhumanos planes de envergadura mundial ha desbaratado, ciertamente a costa de no pocos percances cualquiera de los cuales podría haberle costado la vida. Si no fuese por los expertísimos cirujanos plásticos de la C.I.A. el cuerpo de Baby se vería lleno de cicatrices y señales de todas clases: golpes, quemaduras, balazos, latigazos, cuchilladas…

Algunas de sus aventuras son realmente extraordinarias, como Voodoo, Doctor Scorpio, Un espía en el cerebro, El museo de los muertos, Metamorfosis, Los soldados del futuro, En Venecia se muere dulcemente, La escuela de la muerte, Ninjutsu… Son aventuras terribles, resueltas siempre con una gracia, un estilo y un sentido de la justicia muy peculiares en Brigitte, la cual utiliza una serie de trucos y disfraces prodigiosos, tanto para desplazarse en sus viajes como para pasar inadvertida ante las narices de sus enemigos. La angelical Brigitte es en verdad un ser mortífero, implacable y muchas veces aparentemente cruel, pero por fortuna su capacidad de amor supera todos los defectos que podamos encontrarle en ese sentido o en cualquier otro.

Baby es ante todo un gran corazón lleno de amor por sus semejantes. Y por esto, cuando alguien solicita sus servicios sólo impone una condición: que su labor esté dirigida contra personas u organizaciones que pretendan atentar contra los derechos humanos en cualquier parte del mundo y a cualquier escala. JAMÁS ha aceptado apoyar las turbias maquinaciones ocasionales de la C.I.A. o de cualquier otro organismo que busque su exclusivo beneficio. Sólo cuando se trata de ayudar a sus semejantes Brigitte Montfort se convierte en Baby, y, provista de su fantástico maletín que contiene fabulosos y extraordinarios trucos y disfraces (uno de los disfraces más encantadores es el de una anciana dama francesa de nombre Annette Simonet, Madame la Duchesse de Montpelier) emprende viaje hacia cualquier parte del mundo, dispuesta a entrar en acción, a ser EL RAYO AZUL QUE LLEGA DE NINGUNA PARTE, como la han llamado en ocasiones; Baby es, en definitiva, la espía mortal temida por todos cuantos emprenden alguna acción criminal de altos vuelos y cuyas víctimas previstas son, como siempre, la indefensa humanidad.

Baby, claro está, es un personaje de gran ficción, maravilloso y por supuesto desorbitado, como tantos y tantos héroes que se dedican a <desfacer entuertos>. Es un símbolo, un personaje de novela de aventuras absolutamente fruto de la imaginación. Es imposible que pueda existir, ni ahora ni en el futuro, un ser humano de sus cualidades físicas, y, sobre todo, mentales, morales y espirituales…, lo cual soy el primero en lamentar.

 

*     **     *

 

Y aquí habría terminado la historia si a finales del año 2000, Juan Alberto Fernández Nunes, entonces director y último propietario de Editora Monterrey de Rio de Janeiro, con el que estaba en contacto ininterrumpido por medio del correo electrónico, no me hubiera escrito diciéndome que había tenido una idea referente a la saga de las espías Montfort (Giselle y Brigitte, claro está) y que ¡naturalmente!, contaba conmigo para llevarla a cabo.

Él sabía que yo no quería escribir más aventuras de Brigitte, a la que había dejado disfrutando de un merecido descanso en su apartamento de la Quinta Avenida de Nueva York, en compañía de Número Uno. Por lo tanto, la idea consistía no en seguir escribiendo episodios de Baby, sino en resucitar a Giselle, su madre, de la que en principio debía escribir cuatro episodios de la extensión habitual (200.000 espacios) y ambientados en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial e incluso más adelante, para lanzarlos al mercado brasileño. Si las ventas de los tres primeros eran satisfactorias, yo escribiría el cuarto episodio de modo que las aventuras y desventuras de Giselle continuarían indefinidamente; si las ventas no eran satisfactorias, yo mataría definitivamente a Giselle en el cuarto episodio y fin del todo, ya no se insistiría más sobre estos personajes. Todo muy bien pensado…, menos un “pequeño” detalle: ¿cómo escribir aventuras situadas en 1943 e incluso más adelante, de un personaje que estaba muerto desde 1942? Pues, como bien sabemos, Giselle había muerto fusilada por los alemanes en el patio de la parisina prisión de Cherche Midi a finales del año 1942. Así pues, la propuesta de escribir aventuras suyas situadas en 1943, 1944, 1945..,.era un puro disparate, y así se lo dije a Juan Alberto. Su respuesta fue más o menos la siguiente:

-Tú eres Lou Carrigan, ¿no? Pues demuéstranos una vez más tu talento: resucita a Giselle.

Por supuesto, fue una respuesta que podemos situar entre el halago y el desafío. El halago me enfurruñó un poco, pero acepté el desafío…

Y resucité a Giselle Montfort.

Así, entre los meses de marzo y mayo de 2001 escribí cuatro episodios de Giselle, que fui enviando a la Monterrey como archivos de Word adjuntos en mi correspondencia con Juan Alberto vía internet. Yo cumplí, y bien. Pero diversas circunstancias fueron retrasando la publicación de las cuatro novelas, que en realidad eran una sola aventura de 800.000 espacios repartida hábilmente (así lo creo) en cuatro volúmenes del formato habitual del pequeño bolsilibro, pues en la Monterrey estaban convencidos de que la venta era más factible en ese formato que en un solo volumen espléndido (y más caro) parecido a los de la serie ZZ7 Verde.

Resultado final: tras tiempo y tiempo de espera atisbando el momento oportuno del lanzamiento, Juan Alberto falleció en un accidente. A partir de ese momento, y pese a mis insistentes llamadas y e-mails, no he sabido nada más de Editora Monterrey. Pero tengo en mi ordenador las cuatro aventuras de Giselle, cuyos títulos son los siguientes:

 

Giselle, mon amour

Una tumba en Versalles

Un cuerpo sin corazón

Operación Exterminio

 

Y he decidido darlos a conocer, de modo que los iré publicando en esta weblog, en la categoría que, naturalmente, he titulado Giselle Montfort.

He aquí cómo empieza la aventura titulada Giselle, mon amour:

 

 

  

SAGA DE ESPÍAS

 

 Hace unos años comuniqué a nuestros lectores que Brigitte se retiraba a disfrutar de un merecido descanso. Y descansando estaba hasta hace muy poco (salvo algunas secretas actividades muy propias de ella) cuando sucedió algo que la conmocionó y le hizo recordar una vez más la historia de su madre, Giselle Montfort, la espía desnuda que estremeció París.

La historia de Giselle Montfort la explico muy resumida y en párrafos oportunamente intercalados en el texto de la presente obra, con el fin de que quien no haya leído completa la obra titulada Giselle, la espía desnuda que estremeció París, disponga de los datos necesarios para conocer a algunos personajes clave y situarse en el escenario de la acción de entonces. Pero hay una escena que el lector debe conocer íntegra: la del fusilamiento de Giselle en el patio de la prisión de Cherche Midi.

 He aquí dicha escena, tal como la describió una compañera de cautiverio de Giselle, basándose en el testimonio de un soldado:

 

 —La hicieron asistir a la muerte del traidor Corentin y la de su propio marido, Paulo Zingg. Ambos fueron fusilados.

 Al llegarle el turno a la espía, el coronel Weber, que daba las órdenes de fuego al pelotón, hizo una pausa y dijo:

 —Giselle Montfort, traidora a la Alemania de Hitler, tiene que morir desnuda. Así lo quiere el Gran Reich.

 Un soldado le quitó a la bella revolucionaria el uniforme de prisionera. ¡Fue un espectáculo impresionante! Jamás se había visto en aquel sucio patio de fusilamiento una figura tan provocativa.

 Desnuda, apoyada en el paredón, Giselle parecía una estatua griega de Praxíteles, tan pálido era su color…, de la palidez del mármol. Los soldados alemanes bajaron los fusiles para contemplarla.

 El coronel Weber todavía preguntó:

 —¿Quiere la condenada expresar su última voluntad?

 Con voz débil pero segura, Giselle pidió:

 —Si el coronel es un gentleman y un gran soldado, que acepta las reglas de la guerra limpia, cumplirá mi último deseo sin poner inconvenientes.

 —¿Y cuál es ese último deseo?

 —Deseo que el propio coronel Weber cante la primera estrofa de La Marsellesa, para mí, antes de dar la orden de fuego. No hay aquí nadie más que pueda hacerlo.

 El coronel tragó saliva. Era un desafío a su condición de caballero y de soldado. Con voz muy ronca, pero aceptablemente afinada, y en un tono bastante suave para un nazi que hablaba francés, comenzó a cantar:

 —Allons enfants de la Patrie…

    Le jour de gloire est arrivée!

 Todos lo miraban espantados. El coronel acabó de cantar, se cuadró y ordenó:

 —¡Fuego!

 El cuerpo de Giselle fue acribillado por las balas y la sangre afloró en varios puntos de su piel blanca, igual que rosas líquidas en una pesadilla terrible. La muerte, sobre ella, florecía…

 Hasta muy tarde en la noche de aquel día el cuerpo de la joven espía estuvo abandonado en el patio, a la espera de lo llevasen a una fosa común.

 Dice la leyenda que, durante ese tiempo, Giselle sonreía, incluso muerta.

 

 Esto es lo que dice la leyenda, y posiblemente así conste en la mismísima Historia.

 Sin embargo, como muy pronto podrá comprobar el lector, la leyenda, y ni siquiera la Historia, nos cuentan siempre la verdad…

                                                                                                                                                                        LOU CARRIGAN

 

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